“Mommsen”, un relato inédito de Ernesto Calabuig, en “La trama oculta”

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El escritor madrileño Ernesto Calabuig nos trae un cuento inédito, Mommsen, un  anticipo de su nuevo libro libro de relatos, que previsiblemente se publicará en 2018, en Menoscuarto, la editorial en la que ha publicado toda su obra. De atmósfera onírica y ambiente alemán, el relato aúna lo íntimo y personal con una  reflexión en torno a la Europa que estamos construyendo a partir de la figura de Mommsen, un humanista de principios del siglo pasado.

Mommsen

No recordaba haber llegado, otra vez, a Berlín. En el sueño a veces se cuidan los más mínimos detalles: el sonido, por ejemplo, de los chorros de aire frío o caliente que sale a impulsos programados por las rejillas de ventilación del espacioso autobús 109, el que recorre la ruta desde el aeropuerto de Tegel a Charlottenburg y vuelta, siempre cargado de turistas. Pero el aviso sonoro no dice esta vez Última estación, sino Último día. Entonces ya sé a qué atenerme: último día. Y la desesperación no es una posibilidad a estas alturas, tampoco el lamento. Una única verdad se comprende en la vida cuando has cumplido tantos años: las cosas, finalmente, son como son o como hayan de ser. En tu haber queda siempre el haber presentado una digna batalla contra tantos elementos que te superaban, porque siempre fue todo mayor que tú y que tu hermosa pero limitada energía.

Escucho mi propia respiración, el sonido de mis constantes vitales en la máquina, la enfermera que entra y que antes de volver a marcharse me regala una caricia y una palmadita en la mano en la que hay compasión y afecto. Otras veces se queda un rato a mi lado y me susurra: Bueno, ¿cómo vamos? Me gustaría poder contestar, agradecer… pero de ninguna parte brota mi voz aunque cada vez la convoque, por mucho que cuando me quedo solo, haga acopio de toda mi energía para crear una reserva de voz y de palabras. Siempre fui amable, pero estoy demasiado débil. Caigo, caigo una y otra vez en el sueño. Soy ahora el boxeador que trata de levantarse de la lona después de una dura combinación de golpes, pero sólo se trastabilla dando pasos en falso, dando pasos imaginarios, descoordinados.

El autobús continúa su marcha. Ni siquiera era la última parada del trayecto. Reconozco la Mommsenstrasse, la esquina con el alto y precioso edificio color crema que ya lucía así en viejos tiempos de desfiles de kaisers. Lo que sé de esa época lo leí en las novelas de Fontane. ¡Sí. Es ahí! ¡Por ahí pasé tantas veces con mi mujer y mis niños los veranos! Toco el pulsador. El vehículo se detiene y bajo. Dónde estáis –le pregunto al aire fresco de la mañana-. Dónde estáis. Y por la acera, con su levita, su chaleco y su corbata de lazo, pasa el señor Mommsen, el célebre historiador, fallecido en 1903. El viento mueve su melena cana. Se gira hacia mí, se detiene y me mira: tras los cristales de sus gafas, sus ojos penetrantes, como si posara para un lienzo. Este era mi barrio –dice-. Ahora ha vuelto a serlo. El tiempo, como predije, se ha dado la vuelta. Roma era un origen y un futuro… Cómico, ¿no?, que ahora esta calle lleve mi nombre. Creo que al bueno de Fontane le han dedicado hoteles y farmacias. ¡Imagine cuando Goethe o Schiller vean su nombre como reclamo en la fachada de unos grandes almacenes…! Me doy cuenta de que ahora soy yo, y no Mommsen, el anciano. Él no puede equivocarse. Él fue y es un maestro de Europa, jurista, filólogo, historiador y hasta Premio Nobel de Literatura ¡En 1902! El año en que nació mi abuelo.

Maestro de Europa. Yo soy sólo una partícula de esa Europa, en medio de estas calles. Huele a bollos recién horneados, a tartas de mora y de frambuesas, y pregunto de nuevo por ellos, por mi mujer y por mis hijos, por aquellos que eran mi mundo, mis seres queridos: ¿Dónde están. Dónde están? Si no hay pasado, si no hay futuro, si las fechas y las certezas han saltado por los aires, si todos aquellos que conocía y amaba quedaron atrás o serán cosa de un futuro posible, soy sólo una partícula extenuada. Me venzo, me agrieto. He agotado mi tiempo y mis fuerzas como los créditos de un juego. El viento llega por las anchas aceras y va a barrerme con una enorme escoba de brezo. Mommsen ya se aleja, seguro de su paso, de regreso a casa, como quien surfea a lomos de una ola triunfante, calle arriba. Sus pasos retumban en mi pecho como por el pavimento, acompasados con mi corazón. Respiro con dificultad. La enfermera se acerca. Oigo su voz clara, su voz joven que pregunta: ¿cómo vamos?, ¿cómo estamos hoy? El público jalea. El árbitro quiere parar el combate.

 

La trama oculta de… “Mommsen”

Este texto, Mommsen, pertenece al que será mi próximo libro, una colección de relatos que aparecerá –espero- en 2018 y que lleva por título La playa y el tiempo. Mommsen es realmente lo último que he escrito, lo más reciente. Uno podría decir que es un sueño, pero lo cierto es que más bien surge a partir de un sueño real que tuve el pasado verano (si es que puede hablarse de sueños “reales”) y que, a la rara y fértil asociación de ideas que a todos nos bombardea mientras descansamos en la noche, se le ha sumado la propia elaboración que uno dispara o pone en marcha mientras escribe y compone algo nuevo. En todos los libros que he publicado hasta ahora (Un mortal sin pirueta, Expuestos y Caminos anfibios) hay en algún momento recursos oníricos, pero creo que sin abusar de ellos, sólo como un elemento más siempre que sirviera para sumar, ampliar o mejorar lo que quería expresar. En el caso de este relato, los diferentes planos espacio-temporales, los paralelismos entre el personaje exhausto y una Europa que en muchos aspectos también parece agonizar, creo que cobran vida en el interior de ese sueño y de esa conciencia débil, anciana, pero aún llena de impresiones y sensaciones que se enlazan. Utilizo la figura del gran historiador del XIX Mommsen tal vez para hablar de la necesidad de un vuelco en el tiempo y de alguien capaz de pensar o de guiarnos en un mundo tan confuso como el contemporáneo. De la trama concreta del cuento no puedo dar más detalles, porque siempre es mejor que no sea el autor, sino el lector quien se sumerja en ella y la viva y comprenda a su manera.

 

 

Leer/Escribir

Escritura Creativa

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Publicado el 25 septiembre, 2017 en Cuento, Escribir, Escritura Creativa, La trama oculta, Leer, Sin categoría

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